martes, 2 de diciembre de 2008

EL ARTE MINOICO O CRETENSE.




Hacia el año 2000 el centro cultural del Egeo se traslada al sur, a la isla de Creta, coincidiendo con el esplendor de una civilización sorprendente y de gran actividad durante este periodo; en parte debido al desarrollo marítimo y comercial de la isla, en parte a una tradición cultural acumulada por efecto de las migraciones procedentes de Asia Menor.

El arte cretense concreta una producción rica y variada, en la que destaca su arquitectura y su pintura, muy originales, como la propia civilización y con una influencia decisiva sobre lo griego.

Los principales edificios cretenses son los palacios o residencias señoriales, de gran complejidad y magnificencia. En realidad se trataba de palacios-santuario, regidos por un rey sacerdote, que eran al mismo tiempo residencia real, lugar de celebración ritual y centro económico de las ciudades-estado minoicas; encargados de la producción y control de los bienes, según patrones heredados de Próximo Oriente.

El desarrollo de la civilización cretense transcurre paralelo a la aparición de los primeros núcleos urbanos de cierta entidad: Cnossos, Faistos, Malia… La estructura básica de los palacios se establece en este momento (Primeros Palacios, 2000-1700 a.C.) como resultado de un sistema productivo agrario: el palacio organiza, concentra y distribuye los productos del campo cretense (vino, aceite, cereales, etc.) que se guardan en sus almacenes. El soberano controla la distribución de estos bienes y favorece el desarrollo de una artesanía especializada en torno al palacio. Lejos de constituir una aglomeración caótica, el palacio cretense es muy organizado especialmente a partir del periodo de los Segundos Palacios (1700- 1500 a.C.). El de Cnossos, por ejemplo, se configura en torno a un patio central, núcleo de llegada y redistribución de productos, al que se accede a través de distintos corredores procesionales. En torno al mismo se distribuyen los almacenes en la planta baja y la zona de vivienda, gobierno y rituales, en la planta alta.

El palacio es expresión del microcosmos cretense: vital, aperturista y relacionado con la naturaleza. Y sus decoraciones pictóricas contribuyen a fortalecer esta idea. Se trata de una pintura mural al fresco, de carácter lineal, tonos planos y un gusto especial por los arabescos y las ondulaciones, por lo que fue comparada por sus descubridores con el art nouveau de principios del s. XX. Sus antecedentes hay que buscarlos en Egipto y Próximo Oriente, sin embargo, las corrientes importadas se asimilaron de forma tan peculiar que el resultado final fue un lenguaje pictórico inconfundible por su gran originalidad. La inspiración de la pintura cretense tiene sus raíces en la naturaleza y el mar, y aun en el caso de escenas rituales o religiosas evocan una profunda alegría de vivir. En la pintura cretense las formas, los colores y los movimientos se supeditan a la fantasía creadora. Hombres y animales se representan con gran expresividad, mientras los motivos paisajistas y florales se tratan con una sutil libertad cromática y gran soltura de líneas. Todas estas características sorprenden en mayor grado si se comparan con las de las civilizaciones contemporáneas: rígidas y estereotipadas. La variedad y fantasía de los frescos ponen de manifiesto la sensibilidad de sus creadores, ya sea en composiciones zoomorfas (friso de los delfines), rituales (salto del toro) o funerarias (procesión del sarcófago de Hagia Tríada ).

La escultura cretense, exvoto siempre de pequeño tamaño y sin la menor pretensión de monumentalidad se caracteriza, al igual que la pintura, por su originalidad y sentido expresionista. A una fase ya tardía corresponden las denominadas diosas de las serpientes, figuras femeninas de loza –en menor medida criselefantinas que portan estos reptiles y son identificadas con sacerdotisas o divinidades asociadas a genios tutelares.

De gran importancia es también la cerámica cretense, decorada con la libertad y profusión que caracteriza todo el arte minoico. Los vasos del estilo Camarés, propio de los primeros palacios, se decoran en color blanco, rojo, violeta o amarillo, sobre fondo negro, componiendo motivos geométricos, espirales, etc. Al periodo de los segundos palacios corresponde la cerámica palacial o marina, decorada con ejemplares de la fauna marina: peces o pulpos en negro, sobre fondo claro.

7 comentarios:

  1. Anónimo21.7.09

    buena informacion :P

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  2. Anónimo4.7.11

    GRACIIIIAS! ME AYUDO PARA ESTUDIAR PARA MAÑANA,TENGO PRUEBA CON LA PU.. DE CARO....

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  3. Anónimo6.9.11

    gracias me ayudo a estudiar sobre las artes cretences y me ayudo a acerle caso a borondona !!!!

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    1. Anónimo4.6.12

      ami tambien me alludo perto no tanto tube que agregarle mas info

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  4. Anónimo4.6.12

    es ta muy buena

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  5. Anónimo4.6.12

    podrian organizarse mas y poner las cosas por capiltulo como por ejemplo:
    organizacion politica
    organizacion social
    mapas
    y la ubicacion etc y asy funcionara

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  6. Anónimo22.1.13

    estuvo d l super sigan asi!!<3
    me ayudo a pasar el examen!

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